Ojos de Caramelo

Mi sonrisa es con lunar y mis ojos de caramelo

Contar — 22 febrero, 2017

Contar

contar.
 Del lat. computāre.
 Conjug. modelo actual.

2. tr. Referir un suceso verdadero o fabuloso.

Y en la fingida tranquilidad termine lanzando al vacío a la inspiración; a mis letras, mi esencia y hasta a mi ser. Es que hace tanto no escribía palabras entre coherentes y conexas. Mis historias, esas de las que he preferido estar huyendo, pero que hacen tanta falta para mantener mi tan preciado surrealismo cotidiano.

Es ese miedo a repetir los errores, a que se deslicen lágrimas y recordar los fracasos. Es pensar en cada ser que me ha robado parte de mi magia, y peor aún con mi permiso. Es el peso de los pecados cometidos con conciencia y sin pagar penitencia. Es sentir y abrir el corazón de par en par, para terminar con él en la mano, poniendo vendas y aprendiendo a suturar heridas tantas veces innecesarias.

No fue fácil escapar de la noche, de la música, de la poesía, de cada una de las letras que fluían entre el agua cada día. Del amor, de sus manías y sus otras formas parecidas. De los enredos, de los pensamientos, de tantos recuerdos. De los besos, de otros labios y otras manos. De no querer sentir otra piel y escuchar otra voz enloquecer. Me fue imposible escapar de ti.

Cogiendo atajos me fui perdiendo, hasta no encontrarme y no lograr contarme, narrarme, escribirme. Tuve que provocarme, obligarme y hasta forzarme, para en este momento terminar tranquilamente disfrutando el placer que es expresarme. Y es que entre versos y otras tantas veces entre palabras inconexas a las que solo yo logro darles sentido, conozco la plenitud.

Releyendo mis historias me di cuenta que todo está intacto, que la vida es para sentirla e intentar contarla, que ahí está el corazón bombeando y la mente maquinando, que aún deambulan sentimientos mientras sigamos jugando a los desconocidos, y que entre palabras se hace más sencillo llegar pronto a nuestra única realidad que es el olvido.

Imagen: https://s-media-cache-ak0.pinimg.com/originals/55/c1/27/55c12771358f0471030d13fcac8ae5bb.jpg

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No existes… Te inventé — 20 octubre, 2016

No existes… Te inventé

Llegaste a mi vida con palabras que me sabían a milagros, con versos y halagos que sabían a verdades entre todas las mentiras que había escuchado por años. Yo pensaba que llegabas con alegrías y con miradas de amor que serían permanentes, y sin duda me equivoque.

Me inventé una historia de amor donde no había más que mentiras y miedos. Me inventé viajes de ida sin regreso a otro mundo, a ese cuerpo que en sombras encajaba tan perfecto con el mío. Me inventé una mano que entrelazada quería caminar a mi lado, y que en verdad quedaba suspendida a el viento en menos de un par de días. Me inventé fuego donde solo había cenizas y cicatrices. Me inventé conversaciones no hechas, mensajes no recibidos, canciones no dedicadas y frases tergiversadas.

No existes… Te inventé.

Es que nunca existió ese día de hipnosis y menos la tan triste despedida. No existió el momento de cruzarme con tu mirada perdida, para volver a encontrarme con tus ya excusas repetidas. No existieron las llamadas y letras que escribía con algarabía a tan horas no adecuadas y con varias copas encima. Los paseos en taxi de tus manos buscando mi cuerpo, y mis dedos a tientas buscando ese calor que desprendías en las poquitas noches compartidas de esta ciudad que te acogía.

No existió esa tarde, yo sola me la inventé. Nunca conocí la desnudes de tu alma que olía a melancolía, menos aún los dos siendo un mismo cuerpo, inventando un nosotros que jamás existiría. No te conocí vulnerable y con nervios por lo que pasaría, para luego huir de mi dando explicaciones que yo jamás te pediría.

Y un día me di cuenta que todo me lo inventé, que no voy a conocer a tu mamá y no existe más que una ilusión como para presentarle a mis tías. Que no hay razones para viajar contigo por el mundo, ni mucho menos para insistir en desafiar al destino. Que no existe tu corazón como para dedicarle poesías, que me lo inventé porque tu pecho está vacío y lleno de vagos sentimientos. Que no existirán fotos juntos, ni salidas a bailar y nada de recuerdos que guardar.

Hoy me entere que no existes, solo fuiste el fruto de esta aturdida imaginación que te invento.

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No me llamen guapa — 8 septiembre, 2016

No me llamen guapa

¡A mí no me llamen guapa!

Así le dicen a todas. A las alegres y las tristes, a las que conocen de hace un día o de hace un año, a la que a medias aman y a la que quieren robarle el corazón. A las 372 que siguen en Instagram y en los 32 comentarios que hacen a diario a fotos de un reflejo que miente en el espejo. A la amiga, a la prima y hasta a la chica aburrida del piso de arriba, a la que se cruzan de camino a la lavandería, y a cuanta sonrisa sin gracia le ven algo de picardía.

Tampoco me llamen linda, bonita, ni mamacita, y prefiero que no me digan bella cuando no saben lo que es belleza. Si quieren referirse a mí utilicen un poco de poesía, e ingenien algo diferente que suene más a notas de algarabía. No me digan hermosa, preciosa y tampoco princesa, dejen de utilizar tanto cliché y empiecen a darle algo de sentido a las palabras, a las miradas y a lo que sienten cuando alguien les llena el corazón con fantasías.

A mí que me digan radiante, luminosa y simpática. Que me creen un adjetivo calificativo que defina la tormenta que pasa frente a ustedes, o que me digan amarilla como la alegría y las frutas que endulzan con ácido la vida. Que me llamen por mi nombre sin ningún tipo de diminutivo, así me emociono al escuchar que seis letras pueden sonar a canción. Que me digan sol por lo ardiente, y huracán por el torbellino de emociones que llevo en mi corazón.

Me pueden llamar de mil formas diferentes a las que utilizan con toda la gente, cosa que simplemente suene a arte, a rima y versos, desiguales, irreverentes. Que suene a sonrisas y a una sola palabra en la mente que ni siquiera ha de rimar. Única.

Fotografía: IG@andreacstllo App:Prisma

Calendario — 29 agosto, 2016

Calendario

Mares son los que han derramado mis ojos. Por este y por aquel. Por quien no lo merece, por alegrías, por decepciones, por golpes y rasguños que da el mundo, y hasta una vez derramaron sal por ti.

Se asomaba el cielo cristal de una interferencia de emociones, de peleas y pasiones que concluyeron en la linda primavera y el cariño a la agradable libertad de no compartir los días con simples rayitos de atracción. De ser egoísta y solo pensar en diversión, en gritar lindas palabras dedicadas al amor, disfrutar de la brisa que alienta al corazón,  y sanar las heridas al mezclarlas con la mar.

Luego llovía profundo y tal vez era el frío de abril, la melancolía que tiñe el tiempo en el mes que más me duele, pero hoy en esta fecha no tengo ni una sola respuesta. Me dolió la vida en mayo y personas en el verano, ya ni calentaba ni salía el sol con alegría y cada día que transcurría eran más fingidas las sonrisas. Se apoderó de mí la música en el descanso, al igual que tú y el arte de tu encanto, para luego no tocar esa sinfonía que hablaba de ti y hasta un poco de mi, y que sonaba a un nosotros sin ritmo y sin ningún tipo de son.

Llegó el viento con ilusión y con algo que tan bien conocía, lo más parecido al amor. Te trajo a ti escondido en el aire, para así mismo entre ráfagas de letras pasadas y miradas poco aireadas, llevarte lejos de mi verdad y de nuestras tristes mentiras, en un huracán que acaba con tu partida y mi soledad en el mes que tanto pinta a desamor.

Días, meses, años, que pasan en el calendario y al final terminan igual; en un lunes que huele a vos, el martes putrefacto a desazón y los viernes a otros brazos que alientan a el cuerpo a entregarse a la pasión. Un noviembre del que las canciones suelen hablar mal porque se desborda en cruel nostalgia, para a modo cliché anteceder a las alegrías que trae empezar un nuevo año, y a terminar este presente con tales palabras absurdas que cuentan en las historias, “final feliz”.

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Olvidarte u odiarte — 16 julio, 2016

Olvidarte u odiarte

Me haces daño. Sin querer y entre extraños te quiero acabas con la poca entereza que tengo y llenas de dolor a este agrietado corazón. Me regalas inspiración pero me robas la calma. Me tientas y te acobardas al perderte en el laberinto de mis ojos. Me haces arder el cuerpo y lo ahogas en tu mar inexistente de calma. Me enamoras y de un soplido te llevas ese amor entre palabras cortantes y acciones irritantes. Ya siento que no queda otro camino que olvidarte u odiarte.

Si te olvido, te prometo que antes te haré poesía y canción. Recordare tus ojos desolados y tus pasos que un día creí pausados y ahora noto más que apurados; tan despiadadamente distantes de los míos. Evocare tus besos que llenaron de llamas mi vientre e hicieron erizar cada espacio restringido de mi mente sin ningún tipo de compasión. Mencionaré que por ti volví a sentir entre el odio y el amor, en ese color tan neutro que me atrapa y me sorprende, ese que hace llenar de gris el universo y de miedo cada espacio de mi tiempo. Te olvidare entre letras, hasta que deje de escuchar mi nombre entre tus dientes con el eco de tu voz.

La primera opción, odiarte. Abrigarte entre mis pesadillas y tus palabras hirientes, en un sueño muy extraño del que sea difícil despertar. Enterrar tus besos haciendo grietas en mis labios sin cuestionar el por qué te empujo a rastras de mi vida. Desintegrarte en mi mirada hasta que no existas tú ni la ilusión que me invente. Envolverte en melancolía por hacerme un poco más inhumana y fría que ayer que apareciste con tu tan oscura magia. Enfriarte en todos mis sentidos para así escapar de cada emoción pasajera y no llegar a creer que siento hasta el peor de los efectos por ti.

Me es tan difícil elegir que solo por esta noche preferiré quererte un poco más, aun cuando de tu tacto y tu sonrisa solo he conocido el miedo y la cobardía, pues no te atreves a exponer y llenar mi vida de tu tierno y sensitivo amor.

Imagen: http://thirdmonk.net/postcont/2014/05/objatie_III.jpg

Canción sin son — 25 mayo, 2016

Canción sin son

Quisiera escribir sobre ti sin temor, sin miedo alguno, sin que lo bonito se esfume sin haber empezado. Tal vez es momento de plasmar tu arte en mis palabras.

Es casi magia encontrar a alguien como tú.

Eres impredecible. Eres mi palabra favorita y al mismo tiempo no eres nadie. En realidad no sé quién eres, no sé si esto tiene algo de cierto porque aún no es nada, pero la única certeza es que quiero que seas algo, alguien, un poco o un todo en mi vida.

Te veo y al mismo tiempo no lo hago.

Eres sombras, misterio, una oscuridad que tiene las luces prendidas y me invita a seguir. Eres opuesto y distante pero en momentos tan atrayente y complementario. Eres mucho de lo que no soy pero tanto de lo que disfruto. Eres lo que desconozco pero quiero conocer, eres amor y eres odio, eres blanco y eres negro. Eres lo que quiero hacer contigo que suena a versos, poesía y coros. Eres día y yo que siempre he creído ser la noche me siento hecha para ti.

Me canso de decir eres, y quiero decir somos.

Lo que seríamos es mucho más que fuego y agua. Seríamos muchas letras, muchas historias y hasta un poco de amor. Seríamos lo que nos une o lo que somos cada uno. Seríamos todo o seríamos nada. Seríamos tú y yo sin enterarnos, sin atarnos, sin amarguras y tristezas que pululan en el mundo feroz. Seríamos mariposas en la panza sin fecha de vencimiento, ni de un día, ni de un año. De un lapso.

Diferentes.

Seríamos algo que realmente no seremos. Seríamos en estas letras sin llegar a ser en otro lugar. Seríamos seres irracionales, desconocidos, especiales y hasta espaciales, sacados de un cuento o una historieta de otro planeta. Seríamos libres, como música en el viento, sin camino, sin destino, sin planear ni imaginar, listos para hacernos escuchar.

Sinfonía, ruidos, sonidos, y una perfecta composición de algo inverso y desigual.

Una canción sin son.

Imagen: http://41.media.tumblr.com/1ba0b2ff618a6100d5146810c797292d/tumblr_n8k02cXIHr1rsadwno1_500.png

Todo se hace fácil si es de a dos — 18 mayo, 2016

Todo se hace fácil si es de a dos

Una vida triste es la que no está en una búsqueda constante del amor. Si, digo el amor porque para eso estamos. Para amarnos entre nosotros, para amar lo que hacemos, para respirar amor por el cielo azul y el naranja atardecer, para ver más allá de lo que nos muestran nuestros ojos, para sentir más allá de lo que nos permiten nuestros sentidos, para experimentar y conocer todas las emociones, para extasiarnos y perder el control, para dejar la cobardía y arriesgarlo todo por alguien, para enamorarnos aún sabiendo que puede llegar a doler, para elevarnos aún en la tristeza después de darle todo al amor.

Este es un mundo cruel en el que es más importante hacer cantidades de dinero para darse lujos banales, que disfrutar de las cosas reales, de los abrazos y las miradas de quienes están ahí. Las ilusiones de este mundo cruel que se basan en escribir a través de celulares palabras y promesas que nunca se cumplen, de enviar fotos, besos y “caricias” virtuales, sin ver que con los de alrededor podríamos estar viviendo realidades y disfrutando de estas cosas maravillosas; pero claro, cuan sencillo es fingir en distancias que nosotros mismos creamos. Cuan sencillo es mentirnos a nosotros mismos e inventar sentimientos que se esfuman en una verdadera cotidianidad. Le hacemos la vista gorda a lo real por nada más que el miedo a sentir, a vivir, a arriesgar, a amar.

Si nos diéramos la oportunidad de tomar de la mano a alguien que nos impulse a hacer las cosas mejor, que nos dé razones para querer hacer diferencias, para planear, para soñar. Alguien para disfrutar, para debatir y sonreír; para avanzar y triunfar. Para escuchar, valorar y descubrir. Alguien para amar y hacer más fácil nuestro mundo, nuestro entorno. Un ser para compartir las cosas lindas y sencillas de la vida. Un brazo donde apoyar los malos días y unas piernas que salten en los días de alegría. Es unir la mano con alguien que tal vez tenemos ahí y nos hemos negado a ver, juntar fuerzas para pintar el cielo de colores y llevar una vida que tenga más cielos rosas que grises.

La vida es para los atrevidos y no para los cobardes. Para los que lo intentan sin saber si caminaran de esa mano unos meses o los años, los que se arriesgan sin conocer el camino. Para los que encuentran esa persona en su familia, en la amistad o en quien menos esperan. No se nieguen a ese alguien con quien celebrar la existencia, con quien sentir que el corazón no pare de latir y la boca no pare de sonreír. Comprueben un día que todo se hace fácil si es de a dos.

Imagen: https://media.giphy.com/media/ltMLWLHyjuHkY/giphy.gif