El 01 de enero de este año escribí una frase que decía “Saber lo que uno quiere y no estar dispuesto a menos”. A estas alturas no estoy tan segura de lo que quiero y tampoco a qué estoy dispuesta. Sin contar que ni recuerdo exactamente a qué me refería al hacer esta afirmación. ¿A mis sentimientos? ¿A mis logros? ¿A mis sueños?

La vida se ha ido presentando así, complicada, caótica, espontánea. Llena de sorpresas y de cosas que no esperaba, ni quería que pasaran. Con alegrías y la ya conocida felicidad momentánea, y más aun con tristezas, problemas, malestares y una serie de eventualidades que, me imagino, son necesarias para sentirse vivo.

El corazón ha latido a ritmos que ni yo recordaba. Se ha emocionado, ha querido, ha estado roto y ha sentido sin miedo; porque así como es de grande es de valiente a la hora de arriesgarse por alguien.

Tal vez ha necesitado más amor, más cuidado, menos mentiras, menos falsas promesas. Tal vez ha merecido que lo traten como él trata; con ilusión, con cariño, con ingenuidad y sin esa maldad que se inventó esta sociedad llena de gente y carente de personas.

Después de ocho meses, me di cuenta que el tiempo es cruel, que cada día se siente un poco más pesado que el anterior. Las lágrimas volvieron con la sensibilidad característica, esperando, añorando, anhelando, soñando; con un mundo más acorde a todo lo que yo llevo dentro, donde brilla el sol y se danza bajo la lluvia, donde el amor es más fuerte que el odio, y los miedos corren en la dirección contraria de las ganas de vivir rodeados de quienes nos generan ternura, pasión, alegrías y en conjunto una gran felicidad.

En vendimia desearía recoger de la cosecha más que copas de vino; desearía recoger algo de lo dado, de lo entregado, saber que las personas o la misma vida me van a devolver un poco de mi energía y mi magia repartida. Pero no es así. Tengo que dejar de pensar que los demás actuarían como lo haría yo en sus tiempos difíciles. Entender que en este mundo egoísta solo hay cabida para pensar en sí mismos, en sus intereses, y que al parecer para algunos continuar se trata de deshojar flores amarillas.

Imagen: https://www.bodeboca.com/blog/que-es-la-pobredumbre-noble/

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